viernes, 15 de enero de 2016

Hubo un tiempo en que reímos, en que la felicidad
era parte de nosotros. Hubo un tiempo de dichas, de
arco iris siempre relucientes después de las luvias.
Éramos distintos, la brújula siempre marcaba al
horizonte, siempre al frente. Pero un día, no se cuando,
la verdad no lo recuerdo, nos detuvimos. El tiempo
se paralizo y con él nuestras vidas. Se cortó el cordón
umbilical y nacimos de nuevo, desnudos y frágiles
perdimos la brújula y el pasado nos apreso fuertemente.
Ahora la lluvia carece de sentido, el arco iris se destiño,
y tus manos dejaron de acariciar a las mías, todo
se esfumo de un día para el otro.
Ahora me encuentro atrapado dentro de una fría maquina
la cual se roba mis esperanzas segundo a segundo,
invisible me siento, la silla de madera se quebró, el pájaro
que sabía despertarme por las mañanas dejo de cantar


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