sábado, 10 de octubre de 2015

Se aseguró de que nadie lo viera. Dio la ultima pitada
al cigarrillo el cual arrojo después . Cruzo la calle mirando
cautelosamente  a sus costados. Llegó a la puerta , tocó el timbre
y cuando ella salió a recibirlo le entregó un ramos de flores
un anillo de boda y un beso de despedida en las mejillas.

JUAN ARÉVALO

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