miércoles, 28 de octubre de 2015


Estabas recostada , tus ojos perdidos en la nada , nunca notaste
mi entrada .Frente de la cama  estuve parado por un largo  tiempo
nunca me sentiste, nunca notaste mí presencia...Tu rostro pálido, entregado .
Humedecida la vida se escapaba lentamente por las rendijas de la ventana marrón  de madera ...
Después de un largo silencio , tosiste , con una tos ronca ,la cual provocó un
ahogo  en tu frágil garganta , si hasta la enfermera tuvo que venir , levanto tu
almohada golpeó tu espalda sostenía tu rostro entre sus brazos y sus pechos
mientras te murmuraba como lo hace una madre ....
Tan triste te veías , tan pequeña...Dios nunca estuvo de nuestro lado...
Todos los días la misma rutina, el silencio bebiendo de la soledad , y yo
sentado a tu lado , en una silla  blanca de plástico con la cabeza agachada
mirando las rojas baldosas, sosteniendo el vaso de café ...Mientras tú me ibas olvidando...

JUAN ARÉVALO




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