En las noches de silencio
te nombro, imploró tu regreso
sabiendo que ya no vendrás
someto a mí corazón a tontas y vanas esperas
en las cuales muero lentamente
y al sucumbir la noche
vuelvo a nacer en la claridad del día...
te nombro, imploró tu regreso
sabiendo que ya no vendrás
someto a mí corazón a tontas y vanas esperas
en las cuales muero lentamente
y al sucumbir la noche
vuelvo a nacer en la claridad del día...
JUAN ARÉVALO.
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