sábado, 10 de octubre de 2015
Nunca tuvo la certeza de que volvería, pero lo espera
siempre sentada en la misma silla en el mismo rincón
de la ventana con la misma ropa y la misma ganas de
besarlo como cuando lo hizo por primara vez...Aún guarda
en el cajón de su mesa de luz aquel crucifijo que él le regalo
en su partida junto a la promesa de que volvería el verano siguiente.
Ya van seis otoños, seis inviernos , seis primaveras y seis invierno
y aún no ha vuelto...Ella lo espera, ya , su pelo blanco, su rostro arrugado
su alma envejecida y su sonrisa apaciguada....
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