como la luz del faro ,que guía las barcas perdidas.
la sensación de extrañarte ,se ha vuelto piel desgarrada
como despiadada corteza, caída del árbol...
el deseo de acariciar tu rostro, en medio del plenilunio
que creamos en el lecho ,
cuando dejamos de ser dos, para ser uno
creando galaxias nuevas en nuestras pieles...
la sensación de amarte, se ha vuelto cruda necesidad
fragancias hostiles
quebrando las fronteras ilógicas, de este loco corazón
que aturde, con tus recuerdos en lagrimas mudas...
esta sensación de quererte,
me ha echo olvidar ,que un día te he olvidado.
JUAN ARÉVALO
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