domingo, 28 de junio de 2015



Es esa razón escondida . Esa razón que guarda la serena noche . Es la razón misma de los equilibrios.
Me has hecho ver la otra mitad de mí, esa que naufraga en mares oscuros , entre los silencios malvados de los goces de la vida.
No es lugar para recuerdos, los frutos se hayan caídos buscando ser devorados por las fauces del tiempo. Es invierno y la caída se vuelve fría desventura , superando las ansias del viento por alcanzar las hojas desterradas..
Supremacía de la muerte , sobre las trincheras del sangriento destino. socorrerla , sin cadenas que la aten a las soberbias paredes del delirio. ¡ Déjala !, que no se detenga, que siga su camino , la piedad es superficial , este segundo de muerte no es negociable, ¡ déjala ! que su negara mano no se detenga , que no busque reflejos , los espejos ya se han rotos....
El sudor de la noche , humedece los ojos de la luna que contemplan las jugadas macabras de los insectos devoradores de cuerpos flácidos menospreciados por la abundancia de sabores  ...

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