Caía la noche, las estrellas una a una se iban encendiendo.
Ella lo mira, con una mirada cómplice lo toma de la mano
y deja sobre los labios de él un ferviente beso , luego suelta sus mano
y se marcha.
Desde esa tarde noche , cuando las estrellas una a una se encienden ,
él esta esperando a aquella extraña y desconocida mujer en el mismo lugar,
la misma ropa y la misma mirada ....
JUAN ARÉVALO
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