lunes, 15 de junio de 2015

La oscuridad  llama a los muertos, y los muertos aceptan el llamado.
-- ¡ Las velas niño, pronto !-- dice la abuela ,entrando nuevamente a la casa,
sus ojos aún están mojados.
El perro presiente lo que está por suceder. El niño no responde al llamado .
El abuelo tirado sobre el piso desmayado ...¡ muerto !
--hace tiempo que no es primera vez de nada--repite la abuela
El perro, aún bajo el sillón intenta un fallido ladrido.
El niño esfuerza un pequeño llanto . La densidad de las nubes de plomo
desgarra el silencio  como un tenebroso suplicio de los que quieren volver a jugar..
El niño , sale  debajo del sillón, ya no tiembla ,

--Lo que me ha pasado en la vida no se lo deseo a nadie-- dice el niño,
 mientras junta las figuras de acción, en medio de la oscuridad.
Un fuerte golpe y la puerta se abre , sombras dentro de las sombras.
El ríe, se encoge de hombros y asiente.
El perro yace muerto , mientras la abuela repite vagamente
--hace tiempo que no es primera vez de nada---
El abuelo no despierta. Las sombras hablan y dicen ---los que ya no juegan quieren
que los que seguimos jugando, sintamos vergüenza--
un relámpago ilumina la casa. La abuela sentada, en su silla mecedora ,
con los ojos carcomidos por el horror, mira las sombras como juegan sobre el cuerpo
del abuelo , mientras el niño contempla tranquilamente el diario ensangrentado.

JUAN ARÉVALO.

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