jueves, 28 de mayo de 2015

     ¿Madre, dime te acuerdas ?

Madre !...El prohibido mundo de tus risas y las flores muertas 
de tus lunas me hablan esta noche...
El vaso vació sobre la mesa y la cena fría que ya no cenaré.
El teléfono llama, la radio que suena...
Esta noche ,el mundo de tu secreto fulgor, apaciguado por el otro lado me habla .
La cándida luz de las estrellas me han sido negadas. 
Canta la noche su canto triste...
Madre...ya no tengo sueños, el humo de mi cigarrillo danza sobre mis pupilas 
descuidadas. 
La enredadera que ayer llego hasta mi ventana hoy se ha secado....
Estoy aquí..con tu recuerdo...
Tan ingrato soy, que solo me acuerdo de tus manos acariciando mí rostro, aquel día de la 
siesta negra de noviembre...
¡Que poco humano me siento !
¿Qué raro insecto a reencarnado en mí? 
Dime, madre el niño del capullo ,que en una noche de fiestas, se embriago y lloro a tu lado, 
cuando la luna se marchó de su espacio, dejando huérfana su alma de esperanzas.
Dime...¿ese niño aún sigue vivo ?
Madre, tú que ahora vives en las pupilas de los infinitos y de la bastedad te alimentas.
Dime,el niño de las mariposas blancas y los cabellos largos, ¿aún mora en el alma de lo eterno ?
El cuento mágico del duende que se hundió en su miseria y la bruja que se marchó 
sin dejar rastros.... ¿te acuerdas madre ?...¡Tú me lo contabas !.
Estoy aturdido e inmóvil. 

Acurrucado en el rincón de mí habitación...
Dentro mio llueve. Hay tempestades y huracanes.
Quiero descansar...Estoy menguando haciéndome parte de esta plana superficie 
de cerámicos blancos, fríos y aplacados por tantos pasos que vuelven.
Me siento fuera de este enjambre de paseantes, de este hambriento lugar de rostros 

hirientes y absurdas miradas.
Madre , ¿tú aun me recuerdas ?
En esta noche la melancolía de la gota de agua que nace y muere 
de mi rota canilla, me hiere ..
El pensamiento más absurdo me invade. La sucia calle me aísla de todo y de todos...
¡Madre !...mis faltas son muchas, mis maldades pocas y mis verdades crueles...
Me anulan las risas de los caminantes.
Madre, mi tiempo es pequeño y mi mundo inmenso.
Quiero sentir el viento traspasar mi cuerpo. Que las horas no se cuenten , y los versos 
mejores me vuelvan tinta surcando horizontes.
Mis pies están cansados. Mí alma esta en ausencias, mi cuerpo degradado por tanta vida.
¡Madre ! ¿Te acuerdas de aquel cuento ?...el de las hadas y los mágicos duendes...

¿Dime te acuerdas ?

JUAN ARÉVALO

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