domingo, 23 de agosto de 2015


Tú , eres mí dulce despertar , eres el crepúsculo vespertino y el matutino.
En ti encuentro el refugio perfecto ,
eres la metáfora de la vida en su más ferviente primavera.
En ti fermenta el amor más sincero y la fidelidad se remarca en tus besos
lo ambiguo no existe cuando tus brazos me cubren
el cálido aroma de tu piel me dictan los sabores del crudo amor
en toda su dimensión...
Ya nada puede lastimarme, me has rescato del averno
tú manos suaves y delicadas untan en mí cuerpo
el bendecido bálsamo de tu esencia casta de divinidad eterna.
Tú calmas el dolor más profundo que carcome los huesos
y perfora el alma, con una sola mirada, tus ojos todo los curan...
El ayer me cuenta lo que tú has echo de mi existencia
de un cruel páramo desierto y muerto
has creado una pradera verde, inmensa de risas y mágicas mariposas
volando y velando mis pasos de hombre enamorado
de la vida, y de tu alma , ya nada lograra derribar este sentimiento cálido
aún si callaran los pájaros yo los seguiría escuchando
seguiría sintiendo las lluvias mojando mi cuerpo , dándome la frescura
necesaria y el húmedo nectar de la sutil rosa
seguiría alimentando mis tardes junto a ti , aunque todos se esfumaran
yo los seguiría viendo a través de tu cristalino ser de amapolas riendo infinitamente....

  Juan Arèvalo






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