sábado, 19 de septiembre de 2015
Tanto te extrañe
que mí cuerpo envejeció
mis huesos se entumecieron
ríos nacieron de mis lágrimas
de mis ojos mil paisajes nacieron
y murieron en el vacío de tú ausencia.
Tanto te extrañe
que mí piel tiene el castigo
del tiempo , adormecidas
ruinas de la vastedad
atrapadas en las dunas de mis arrugas...
Tanto te extrañe
que ya no soy el mismo
mis manos tiemblan
mí corazón se ha saturado
y en el ultimo de mis bancos
la esperanza yace profundamente dormida...
Tanto te extrañe
que aún no se bien
si estoy vivo o ya estoy muerto
y tu rostro
no es más que un espejismo alado
que abraza mí viaja hacia el otro lado.
JUAN ARÉVALO
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