jueves, 17 de abril de 2014
Resignación
Sentado frente a su ventana lloró en silencio.
Miró las calles. Se sintió solo y perdido en un mundo gris.
Quiso levantarse pero sus piernas se doblegaron, su cuerpo
se derrumbó como una pesada carga.
Intentó gritar pero su voz se anudó a su garganta.
Pretendió agarrar su libro pero sus manos no respondieron.
Renunció a todo esfuerzo y se resignó a la tan temida espera.
Esa espera que nos deja sin tiempo sin miedos...sin respuestas .
JUAN ARÉVALO
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