martes, 22 de abril de 2014





       El día que la lluvia lloró


Nunca pensó en regresar. Nunca le gusto mirar atrás. 
Su vida siempre fue un paso hacia adelante, una aventura recién comenzada.
Pero el día, que las lluvias cubrieron la ciudad por meses ,ella sintió deseos de volver .
Era una mujer muy dura. De carácter fuerte, no se conmovía por nada ni por nadie.
Pero cuando las lluvias llegaron, se sintió frágil, un sentimiento nunca explorado por ella. 
Desde su ventana veía las calles desiertas.¡ nadie! Solo las gotas explotando sobre el asfalto.
Joven.Sensual. Inteligente,económicamente bien.

En amores nunca le faltaba alguien que llorara por ella...Pero (siempre hay un pero ) su juventud 
murió en el instante mismo que las lluvias comenzaron. 
Se sintió avejentada. Fría y sola...
Mirándose al espejo descubrió las arrugas del tiempo en su rostro. 

El lunar en sus labios ya no estaba .
Se sintió nostálgica, murmuro miedos.
Sus ojos se cubrieron de lagrimas, sus fuerzas hasta ayer intactas hoy se doblegaban
ante la melancolía. 

Quiso mirar nuevamente su niñez, sus juegos de niña, sus padres.Sus amigos,su pobreza de antaño.
Pero no pudo, sus recuerdos borrados por ambiciones y egoísmos. 
Totalmente muertos y enterrados hicieron de ella una mujer sin sentimientos, 
sin recuerdos ...
Se sentó en su sillón favorito, frente a la ventana que da a la calle y en silencio
miró como la lluvia lloraba lágrimas.

Al mimo tiempo esas lágrimas, lloraban  lágrimas.

JUAN ARÉVALO

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